El shot peening consiste en bombardear la superficie de una pieza metálica con bolas calibradas (acero, cerámica, vidrio) proyectadas a alta velocidad por una turbina centrífuga o un chorro de aire comprimido. Cada impacto provoca una deformación plástica muy local en la superficie: el material subyacente resiste, y el resultado final es un campo de tensiones residuales de compresión que impregna los primeros 150 a 400 micras de la pieza.
Estas tensiones de compresión retrasan la iniciación de las fisuras de fatiga (que se inician preferentemente en tracción) y ralentizan su propagación. La ganancia de vida a fatiga es típicamente de ×2 a ×5 según el material, la geometría y el modo de carga. El shot peening no consume material, no modifica significativamente las cotas y se aplica tanto a piezas nuevas como a piezas en mantenimiento.
Los parámetros maestros — intensidad Almen (energía transferida), cobertura (porcentaje de superficie impactada) y elección del medio — se controlan y documentan en cada intervención conforme a AMS 2430 (proceso automatizado), AMS 2432 (proceso manual) o AMS 2546 (peening ultrasónico).